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16 de diciembre de 2014

EL PAN DE NAVIDAD

La fiesta de Navidad y su grandioso motivo (el nacimiento de Jesús de Nazaret que a veces se olvida) nos moviliza ansiosos a la adquisición de obsequios; Se escuchan discursos, se envían saludos. Podemos agregar árboles navideños, pesebres, luces, adornos, etc. Hay palabras llenas de formalidad; Otras, las que salen del corazón, se despliegan en el espacio y se posan en los solitarios, en los enfermos, en los que no les alcanza el dinero, en los que les falta amor. ¿Cual es la palabra que más se repite? Creo no equivocarme si digo felicidad, y no es cualquier palabra.

Parece que cuando descubrimos y reconocemos tanta descomposición social en ámbitos donde suponíamos herederos de una intachable ética; O cuando nos sentimos víctimas de tanta inequidad, es que deseamos para nosotros y para los otros recuperar este sentido de felicidad. ¿Pero, qué es la felicidad? Desde luego, no es algo superficial. La felicidad no es untable como la mantequilla sobre la tostada de la mañana. Y siguiendo este ejemplo la felicidad sería aprender a fabricar el pan, dándole a la harina, levadura, manteca, sal y agua las proporciones justas y los tiempos suficientes. Se requiere de nuestras manos calientes para acariciar la harina y sus componentes. Después, dejar el pan para que repose o haga su oración en silencio. Así el pan en el horno y nuestra existencia puesta a prueba son un tiempo sagrado de transformación, un tiempo de aprendizaje, de descubrimiento, acercamientos y despedidas, algunas veces tomando opciones libremente u otras, como el pan, aceptando algunas reglas.




Para mí la felicidad no es un regalo de Dios ni de la vida ya que ésta o Aquel nos dieron inteligencia, entendimiento, palabras, imaginación, miradas, sonrisas, brazos y manos. Al final, la felicidad la construimos para nosotros, la consumimos y la repartimos. Como el pan, ese pan nuestro de cada día.

Es mi opinión: Si vivimos estos días llenos de colores y algunas cosas nuevas, es nuestro derecho. Pero nuestra obligación es ser felices siendo solidarios que, por cierto, no sólo es tarea de un mes sino de toda la vida.


Feliz Navidad y un año restaurador.



Autor: Vicente Corrotea A.

Imagen tomada de la colección de Google