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4 de junio de 2014

PERROS

Ya olvidé el tiempo que vivo en estas calles. Creo que no es mucho porque esta es la primera vez que una lluvia me moja. Mi pena, mi gran pena, es que ignoro porqué mi familia me abandonó. Llegué muy pequeñito. Era un cachorro tal como lo era Jaimito, el hijo menor de mis amos. Crecimos juntos jugando y entendiéndonos en mil cosas. Un día Jaimito me dio un abrazo llorando. Como no había sido amonestado por sus padres pensé que algo anormal se venía. Después la casa se fue desocupando de todos los muebles y bártulos, que yo había visto desde hace años. Hasta la pelota con la que jugaba con mi amigo. Y la casa quedó vacía como mi corazón. Luego llegaron unos maestros para realizar algunas reparaciones. Me habían dejado agua y comida para varios días. Incluso uno de los hombres me puso agua fresca que fue la última cordialidad recibida en esa casa pues huí cuando dejaron la puerta abierta.


Las calles que conocía cuando paseaba con mis amos las encontré ahora mucho más largas y anchas. Arrastraba una mezcla de ansiedad, alegría y temor de ir de un lado a otro sin que nadie me lo impidiera y saltando de espanto cuando los automóviles hacían sonar sus bocinas delante de mí. En mi primera noche en la calle me cubrió una inmensa soledad de estrellas, aunque algunos congéneres se acercaban para acompañarme. Echaba de menos mi cama, esa que ya me quedaba algo estrecha. La lavaron y se la obsequiaron para una perra que unos vecinos habían adoptados. Yo quedé esperando otra cama que no llegó.



Con el tiempo me he sentido hábil para andar de un sitio a otro. Me gusta especialmente uno donde hay algunos restaurantes. En una casa, muy cerca de allí, vive un perro que siempre estaba furioso. Cada vez que pasaba frente a su puerta se lanzaba sobre ella asustándome. Yo lo increpaba y amenazaba pues me fastidiaba su ira descontrolada. Pero una vez no saltó sobre su puerta sino que gemía suave pero profundamente. Nos miramos y pregunté: 




-"¿Qué te pasa?. ¿Te han castigado?"
-"Es que vivo prisionero en esta casa en que soy sólo un guardián. Me gustaría correr por las calles, saltar y oler por todos los rincones. ¡Y tener una novia!..."
-"¿Sabes? Llevo algunos meses en las calles y aún no he tenido novia. Tienes que pensar que en tu casa tienes agua y comida todos los días, en cambio paso dos o tres días sin comer. Además. si peleas con algún otro can o te atropellan, nadie cuidará de tus heridas. Daré una vuelta antes que llegue la noche a ver si logro algo de comer".
-"Oye, puedes regresar. Tal vez me den un hueso y puedo compartirlo contigo".
-"Es una buena idea".
-"Te confieso que ésta es la primera vez que tengo un amigo de confianza".
-"Yo también".

Autor: Vicente Corrotea A.

14 comentarios:

  1. Hola Vicente,Hermoso lo que cuentas de mucho sentimiento,Que nuestro Padre creador te cuide siempre Cariños.

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    1. Gracias por llegar hasta acá y por tus deseos. Pero tengo una queja: Se necesita mucho tiempo para estar al tanto de todos tus blogs.
      Abrazos.

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  2. MUY ENTRAÑABLE,Vicente, se nota que tienes un cariño especial por los perros, pues en otras ocasiones has hablado de tus mascotas.
    Espero que la mascota de Jaimito, encuentre alguien que se compadezca de él, y lo adopte, por lo menos que pueda subsistir.
    Un fuerte abrazo
    Leonor

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    1. No puedo negar mi cariño por los perros. Después de los humanos son ellos mis favoritos. (Aunque a veces tendría que cambiar el orden por algunas personas). Abrazo, amiga.

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  3. La pena es que hacemos con ellos, algo que ellos nunca harían con nosotros, nadie debiera abandonar animales domésticos en la calle, estan enseñados a vivir con las personas, no solos.
    Saludos

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    1. Datos reales, apreciado Jaime, nos dicen que el perro ha puesto en riesgo su propia vida o han muerto para salvar a su amo. Pareciera que en otras latitudes no existe el problema de los perritos vagos.
      Abrazos.

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  4. No entiendo eso de que se compren un perro y luego lo abandonen pero... "hay gente pa to " como s esuel decir.

    Un abrazo y gracias por entrar en mi blog y comentar.

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    1. Pero a veces, Chelo, no es fácil entrar y salir de tus blogs. Leí el poema de Elvira Daudet "Qué ha sido de mi patria" y me desgarró el alma.
      Abrazos.

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  5. Bueno todos nos sentimos a veces algo prisioneros. Aun siendo libres. Saludo amigo.

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    1. Es un tema fascinante el de la libertad. Ante los poderes cuán escasa libertad nos queda. Creo que nuestra misión -aunque modesta- como es la de escribir tiene como norte estimular las libertades.
      Abrazos.

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    1. Gracias, amiga. Ha entrado el verano en tu región y ojalá sea muy hermoso para ti. Yo, mientras tanto, me acomodo al frío del invierno y a las muchas lluvias que se pronostican. Abrazos.

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  7. Tengo el mayor respeto por cualquier ser vivo pero estoy convencido que la furia que existe hoy por las mascotas tiene que ver con la falta de compromiso con las personas. Entiendo que no tiene por qué pero me doy cuenta de que una mascota es alguien más fácil de dominar que un ser humano y nos inclinamos hacia ellos. Un abrazo

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    1. Es la filosofía del mercantilismo, Antonio: Si algo no te sirve lo botas. En estos 38 años hemos tenido algunas defunciones de nuestros perritos que cuidamos hasta cuando ellos nos necesitaban mucho más, que reposan en el patio de nuestra casa. Si otros dejan abandonados incluso a los padres y abuelos en cómodas "casas de reposo", cómo seguir cuidando al perrito del hijo de 12 años si ya está viejo. Abrazos.

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Agradezco tu comentario franco y cortés que me invita a las novedades de tu blog.