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11 de enero de 2014

MUJER MAYOR Y SEXY

Hace poco observaba cómo algunas mujeres mayores -también hombres pero me voy a referir sólo a ellas- son más sexy que otras. ¿Qué hace sexy a una mujer que ha pasado los 50, 60 y más? Cuando digo sexy pienso en una mujer interesante, digna, atractiva y con un cierto "carácter erótico", como dice el diccionario. Debe influir situaciones como su cultura, su modo de apreciar la vida, su forma de relacionarse franca y transparente. 


Permíteme comentar que hace unos seis decenios se pensaba que "el cuerpo es el templo del Espíritu Santo", lo que no voy a contradecir. Luego, la mayoría de los buenos creyentes hacía lo posible por no pecar o sea no cometer alguna falta descrita como tal por las iglesias. Hoy nos sentimos liberados de dichas preocupaciones y aceptamos en forma natural que todos poseemos nuestro cuerpo, que somos cuerpo. Somos un cuerpo con espíritu y la mujer tiene la certeza que ella es, entonces, propietaria de su cuerpo, de sus dones y limitaciones. Con una mezcla de magia y realidad se atreve a vivir plenamente y sin bochornos. Hasta no sólo se ve más joven con respecto a su edad sino es más joven pues una mujer en ese estado -como ha dicho alguien- se le desacelera el proceso de envejecimiento.



Nuevamente ¿dónde está lo sexy en una mujer mayor? En su alegría profunda de vivir, de ser como es, de no verse obligada a ocultar ciertos movimientos en la cama ni caminando por la calle, en no evitar reir a carcajadas si fuera el caso.



Ella ya no tiene la noción de pecado del pasado cuando se le exigía que pasara inadvertida. Sin embargo sería una gruesa equivocación (como podrían creerlo algunos varones) que la mujer sexy es la desenfadada que no controla sus impulsos ni su historia. No. Cuando se la conoce se descubre a una persona sin miedos pero con rectitud y serenidad, a lo que ha llegado a través de un paulatino e importante cambio de actitud responsable. Ella habita su cuerpo con sus opciones y decisiones. (Nunca será la mujer propaganda que ofrece jabones o lencerías pues ella, la de la publicidad, no acepta su presente y tiene miedo a su futuro). Sabe con quién salir y para qué o cuándo ceder o cuándo detenerse. Sabe que el otro también tiene su historia y su conciencia. Una mujer madura sexy no siente pánico de los años que ha vivido, sino más bien agradece que puedan darle mayor calidad de vida física y espiritual, una mayor comprensión de los demás. Y si se asoma el dolor de una enfermedad o el desgaste natural del bendito cuerpo, saca lo mejor de su sabiduría, junto con visitar con humildad a su médico. La mujer mayor y sexy sabe compartir las lágrimas de los demás porque se lleva bien con sus propias penas y soledades cuando llegan.

Vicente Corrotea A.