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11 de noviembre de 2013

LA PALABRA

Me preguntan cuál es esa palabra, mi palabra, que mueve mi existencia o, más aún, "por la que puedo dar mi vida si fuera necesario". Digo que probablemente tuve alguna pero ha quedado olvidada. O tal vez tenga alguna en el fondo inalcanzable de mi interior. No me entienden. Replican que es imposible que carezca de una palabra, que puede ser una virtud o una vileza, alguna palabra que para mí sea sustancialmente significativa. ¿Cómo no puedo recordar, por ejemplo, el nombre de una ciudad de mis vidas pasadas? Pero nada recordaba que sea tan especial.
¿Puede una palabra ser tan importante para dar la vida por ella? 

Por cierto, paseándome por la urbe descubro bandos o grupos de personas que visten ropas con los mismos colores, y se concentran de acuerdo a esos colores o gritos o gestos, algunos groseros, otros formales e inmutables. Una especie de dignidad en los grupos provoca que la ciudad se mantenga en constantes pleitos. El ardor por defender su palabra lleva lejos a que haya una tranquilidad duradera y consistente.

Los hombres y mujeres me ven como un extranjero sin pasaporte verbal, sin identificación. "¿Ya, pues, quién eres y cuál es tu palabra para ubicarte?" Me yergo sin miedo, como rodrigón. Ellos son muchos y debo gritar. "Mi palabra no es una, son muchas, son todas: Fraternidad, brisa, géneros, música, belleza, madre, golondrina, madrugada, resiliencia, poesía, cuerpo, felicidad, miscelánea, igualdad, diferencias, sensualidad, amor, libertad, vida y muerte...y muchas, muchas más".

Un hombre me grita "¡Eres un loco!". "Silencio -dice el que parece ser el jefe- Esta noche nos reuniremos con este hombre en el llano; Que no falte nadie". 



                              Vicente Corrotea A.





1 comentario:

  1. Buena reflexión, Vicente. Tienes una riqueza, porquer esas plabras que enumeras, que son más que palabras, son valores, te enriquecen. Quienes tienen sólo una palabra, son los del pensamiento único... ¡pobrecillos!

    Dos abrazos, uno de cada, de Leonor y José Bretones.

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Agradezco tu comentario franco y cortés que me invita a las novedades de tu blog.