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10 de septiembre de 2013

UNA HISTORIA DE MAÑANA

Sin darnos cuenta se han ido poco a poco los hijos y los nietos y la casa parece vacía. También se ha ido el amor; Sí, también se ha ido o ha desertado después de muchas tentativas de recuperarlo. Ha quedado la confianza, los recuerdos, las costumbres que nos retienen. Y la lista del supermercado que sabemos de memoria, mi vino favorito, las flores que prefiere, y que los días martes vamos a la feria y también ambos sabemos qué verduras llevaremos a casa para la semana, el pescado que adquirimos en filete, sin olvidar los ingredientes para la nueva receta que descubrimos en internet. Y los libros que leemos, la película que pactamos ver juntos, el inmenso cariño que tenemos a nuestros perros...
En un rincón, que fue predilecto, ha quedado el ordenador casi abandonado. Ahora se resiste a ser amistoso y alega que tiene muchos asuntos pendientes de resolver. Ella, obsesionada por la limpieza del piso y el orden en toda la casa, se queda a la espera de que nos visiten. ¿Te parece que hagamos un viaje a la costa? Pero la propuesta se queda metida en mi boca.



Nos encontramos con una pareja amiga y nos invita a tomar onces con ellos. Iremos.
No encontré las flores que te gustan. Mañana las compraré en otra plaza y le diré que todavía la amo y mejor. Pero es difícil meterse en el mismo camino que ya se ha recorrido y ver los mismos paisajes.
Buscaré otras formas de seducciones.
Fue un invierno que ya termina.

                                                                   Vicente Corrotea A.