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19 de julio de 2013

LA CONFESIÓN


Sólo en mi angosta juventud fui tras el difuso éxito. Después, en mi adultez, no lo he pretendido de ninguna forma ni siquiera para estar en un lugar más elevado que otras personas. Lo que merece que haga una confesión tan íntima como tan sencilla de decir:

Soy un hombre a medio camino.
Nunca he llegado a una meta
pero me hace muy bien mi itinerario.
Sin planes ni agendas
amanezco como la golondrina,
aunque a veces me sienta 
expulsado de la arena
y vague, sin armas, por el mundo
celebrando la sonrisa y los abrazos,
la palabra justa 
y la verdad de cada ser humano.

                                                      Vicente Corrotea A

Fotografía de Giuseppe Pietrangelo

3 de julio de 2013

NUESTRA FLOR DE CACTUS (A mi hermano Carlos)

Nuestra vida es tan breve como la flor de un día del cactus, y podríamos vivir con la hermosura del cactus. Bonita frase me dirás pero bien pensado creo que me darás la razón. Lo primero y lo último que he aprendido es que hemos nacidos para ser felices. Es decir, para llevar una vida hermosa. La belleza tiene un elemento de quietud, diría de contemplación que tal vez sea esa la verdadera oración posible a la manera del cactus. Pero el ser humano es mucho más que una flor, que un ave multicolor, que una tarde otoñal. Tenemos la misión de crear nuestra propia existencia, de buscar nuestra propia identidad, de decir sí o decir no de acuerdo fundamentalmente a nuestra conciencia para hacer el bien o hacer daño; Y de elegir lo que nos gusta. (Muchas veces las cosas no se dan como las hemos deseado lo cual es motivo para otra reflexión).
Decimos que la flor del cactus permanece viva y hermosa sólo un día, después languidece y muere. La muerte sucede millones de veces al día. Mas que el fin de la vida es parte de ella. La vida en la naturaleza no existiría sino no hubiera un término para cada individuo sea de la especie y forma y hábitat que posea. Porque vivimos morimos inevitablemente. El gran concierto del universo nos está exhortando a cumplir una misión que depende de qué creemos que somos. Como a todos. Y es cómo celebramos, en forma sencilla y profunda, la vida y la belleza. 
Estoy convencido que hay que celebrar la vida, lo cual es, donde estemos, un mirada y un trabajo de cada día y cada día volver a comenzar. No dejes de festejar tu cumpleaños y el de los miembros de tu familia y también de tus amigos cercanos. Mi mujer y yo nos casamos un 13 de Marzo prometiéndonos hacernos felices. Por cierto no ha sido fácil. Así cada día 13 de cada mes del año llego con un ramo de flores recordando el hermoso día de la promesa en que propusimos celebrar y ser familia y crecer, aunque un día tengamos que decir adiós, como hoy por la tarde en que mi hermano Carlos ha fallecido.

Autor: Vicente Corrotea 
Imagen tomada de Google