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10 de abril de 2012

NO ME REGAÑES

Por favor, no me regañes. No malogres este momento contigo pues es una hora preciosa que no existirá más rato. Me acusas que no soy como antes, que ocupo mucho tiempo en el ordenador, que he cambiado mucho, que paso en reuniones, que me exaspero cuando descubro tanta injusticia siendo los pobres apabullados por discursos mentirosos.
Pero soy el que te ama desde siempre.
Si estoy lejos me preguntas para qué te llamo cuando sólo he querido escucharte.

Bueno, es cierto: Me dices que ya no soy como antes y es verdad. Mis manos son diferentes; mis ojos no ven las mismas cosas en esta hora vespertina. Es cierto que no tengo dioses que me ofrezcan alas de ángeles o me amenacen con las fecas del infierno. Hoy camino menos que antes pero sé llegar a las negras raíces bajo la tierra o subir al monte a conversar con el viento que viene de otras fronteras.

Definitivamente no soy el que tú quieres que sea ni soy, a veces, el que pretendo ser.
Pero, por favor, no te enfades si no soy el mismo que te declaró aquel día su amor en la cocina de tu casa. Soy mejor... para ti.

Vicente

Fotografía tomada de Google