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5 de enero de 2011

EL CARRITO DE COMPRAS

Había ido a la feria de verduras frescas, cercana a la casa de su abuela que vivía sola. Si bien la amaba y le gustaba complacerla, le humillaba arrastrar un carro de compras por las calles. Sentía que aquello era como un residuo de formalidad que le molestaba.

Entre el gentío divisó a una mujer de unos 28 años acompañada de otra mayor que le llamó la atención. Y cómo no: ¡Era la persona que menos esperaba le viera en esas condiciones! Hacía unos 8 meses que había sido contratada por su empresa en el departamento de informática. Ahora, en esa mañana de sábado, la eludía entre las personas que compraban. Después de lograrlo empezó a preguntarse porqué había actuado de ese modo. Casi no lo entendía. Alonso era de esas personas que sabían darle un trato agradable a las mujeres pero no se enamoraba fácilmente. Sin embargo, ante Elisa -así se llamaba la nueva compañera- el asunto era diferente porque ella era diferente.

Terminaba sus compras con el carrito lleno esperando que Elisa hubiese abandonado el recinto de la feria. Descubría que ella era realmente especial y que no había sabido hasta ahora cómo hacerle una invitación pese a su natural tino. ¿Tendrá novio? Casada no estaba porque ya lo había investigado. En su interior pensó que era un estúpido. Cuando se rehabilitaba diciéndose que el lunes hablaría con ella, escuchó como un sonido de trompeta: ¡Hola, Alonso! ¡Qué lindo es verte por acá! Con cara de sorprendido, porque lo estaba, replicó: ¡Hola, Elisa! Sí, he comprado para mi abuela que vive cerca. El sonríe a la señora que acompaña a su amiga. Te presento a mi madre. Saludos. Oye, delante de mi mamá quiero que me invites en estos días a un café o un helado de damasco. ¿Sí? Saluda a tu abuela. Después de la despedida el carrito de compras de Alonso empezó a bajar de peso hasta que llegó volando a casa de su abuela para contarle su historia.

2 comentarios:

  1. Con bastante retraso, pero paso a agradecerte tu visita y las palabras que dejaste en mi anterior entrada.
    Un abrazo, Vicente.

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  2. Qué bello encuentro entre los personajes. Linda historia, cotidiana pero significativa, sobre todo cuando está presente la "ilusión" del amor, la atracción.
    Saludos, don Vicente.
    Nevenka =)

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Agradezco tu comentario franco y cortés que me invita a las novedades de tu blog.