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11 de julio de 2010

¿SER O NO SER?

Te confesaré que las verdades atesoradas durante mi niñez y parte de mi juventud me dieron fuerza y razón para vivir aquella época. Te puede sonar obvio sin embargo, llegado a la edad de los cuarenta y después de una corta y profunda crisis que le acompañó, me fui dando cuenta que mi mochila estaba repleta de recetas y códigos de los que no había medido certezas, e inicié un camino del cual aún soy peregrino. No se trataba ni se trata de despotricar contra Dios ni contra las instituciones. Ni siquiera escoger el mejor manual de auto ayuda. Era simple y profundamente deseos de vivir y para eso inicié un proceso de descubrimiento y aprendizaje para amarme de verdad, amar a los demás aceptándome como soy de la forma más transparente posible con mis virtudes y carencias. Sentí por primera vez que mi cuerpo no era prestado, que podía escucharlo, respetarlo, que era y es el centro de mis emociones, de mis sentires, de mis pasiones, dolores, sueños. Tal vez estés en el otro lado pensando caramba, este tipo comenzó a vivir sólo ayer y te voy a encontrar razón, pero debes saber también que mi formación viene de anteayer.

Vuelvo al principio. Siempre estaremos contagiados por alguna oscuridad alojada en el fondo de nuestra vida, pero lo importante es descubrir y valorar lo que somos y lo que no alcanzamos a ser. No cabe duda que dependemos de los demás pero no podemos vestirnos del uniforme de los otros y otras. Y también los demás dependen de uno cuando pueden ver nuestra fascinación por lo que es justo, como por la naturaleza y el cosmos, o por esa fuerza preciosa que podríamos tener de querer ser mejores como seres humanos, con proyectos comunes que nos hagan vivir mejor y ser más plenos y felices.

1 comentario:

  1. Es el viaje más interesante y más valiente que hay, Vicente. No todos lo emprenden. Pero vale la pena.

    Un abrazo

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Agradezco tu comentario franco y cortés que me invita a las novedades de tu blog.