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23 de julio de 2010

EXILIOS Y FRONTERAS

Olía a cocina a leña y a cenizas tibias una vez por semana en mi tierno pueblo de provincia. Olía a libros viejos en mi niñez lejana. Al llegar, años más tarde, a la ciudad de los grandes espacios y de las anchas avenidas, tuve silencios de exilios y de combates. Pasó otro tiempo y los ojos de ella iluminaron el camino a mi patria que ya no fue sólo mía sino de ambos cuando compusimos el himno a nuestro hogar dulce de primaveras. Nuestro casa era un lugar propiciatorio para agradecer la cercanía de mi mujer, su calor y su sonrisa.  


Pero después de embarazos, niños, colegios y fiestas de cumpleaños algunas sombras empezaron a rodear la casa. Una frontera cierta y fría nos fue separando paulatinamente. Fue un invierno muy largo y la marcha de dos o de cinco que éramos no tuvo un destino común.


No sé si fue el viento Raco, paseando por cerros y quebradas  o alguna paloma embajadora es que se fueron disipando las fronteras y los temores. Los aromos se fueron vistiendo de copos de oro y los cactus afanosos buscaban el sol.
 

Hoy un niño intransigente corre por la patria abierta como granada, contraviniendo los reglamentos domésticos. Sin embargo, nos doblegamos a su imprevisión e infantil ingeniería, como la mejor bandera de una patria que estuvo herida.

11 de julio de 2010

¿SER O NO SER?

Te confesaré que las verdades atesoradas durante mi niñez y parte de mi juventud me dieron fuerza y razón para vivir aquella época. Te puede sonar obvio sin embargo, llegado a la edad de los cuarenta y después de una corta y profunda crisis que le acompañó, me fui dando cuenta que mi mochila estaba repleta de recetas y códigos de los que no había medido certezas, e inicié un camino del cual aún soy peregrino. No se trataba ni se trata de despotricar contra Dios ni contra las instituciones. Ni siquiera escoger el mejor manual de auto ayuda. Era simple y profundamente deseos de vivir y para eso inicié un proceso de descubrimiento y aprendizaje para amarme de verdad, amar a los demás aceptándome como soy de la forma más transparente posible con mis virtudes y carencias. Sentí por primera vez que mi cuerpo no era prestado, que podía escucharlo, respetarlo, que era y es el centro de mis emociones, de mis sentires, de mis pasiones, dolores, sueños. Tal vez estés en el otro lado pensando caramba, este tipo comenzó a vivir sólo ayer y te voy a encontrar razón, pero debes saber también que mi formación viene de anteayer.

Vuelvo al principio. Siempre estaremos contagiados por alguna oscuridad alojada en el fondo de nuestra vida, pero lo importante es descubrir y valorar lo que somos y lo que no alcanzamos a ser. No cabe duda que dependemos de los demás pero no podemos vestirnos del uniforme de los otros y otras. Y también los demás dependen de uno cuando pueden ver nuestra fascinación por lo que es justo, como por la naturaleza y el cosmos, o por esa fuerza preciosa que podríamos tener de querer ser mejores como seres humanos, con proyectos comunes que nos hagan vivir mejor y ser más plenos y felices.